Richard Avedon, una carta al padre / Adán Medellín
- hace 2 días
- 2 Min. de lectura
En 1970, le mostré a mi padre por primera vez los retratos que había hecho de él en los años inmediatamente anteriores. Él se sintió lastimado. Mi sentido de lo que era bello era muy diferente del suyo. Le escribí para tratar de explicarme.
Querido papá,
Estoy escribiendo esto en una carta porque las llamadas telefónicas tienen algo que las hace desaparecer. Estoy intentando poner en palabras lo que siento en lo más profundo, no sólo sobre ti, sino sobre mi trabajo y los años del indefinible padre e hijo que hay entre nosotros.
Nunca he entendido porque he guardado lo mejor que había en mí en extraños como Stravinsky y no en mi propio padre.
Había una foto de ti en el piano que yo veía todos los días cuando estaba creciendo. Era en el estudio Bachrach y estaba muy retocada y todos nosotros solíamos llamarla "El sonriente Jack Avedon". Era una broma familiar, porque era una fotografía de un hombre que nunca vimos, de un hombre que nunca conocimos. Años después, Bachrach hizo un anuncio conmigo –Richard Avedon, fotógrafo– como tema. Su fotografía de mí era igual a tu fotografía. Estábamos frente al mismo piano, donde ninguno de los dos había vivido nunca.
Yo estoy tratando de hacer algo más. Cuando posas para una fotografía, lo haces detrás de una sonrisa que no es la tuya. Estás enojado y hambriento y vivo. Lo que yo valoro en ti es tu intensidad. Yo quiero hacer retratos tan intensos como la gente. Quiero que tu intensidad se transfiera hacia mí, atraviese la cámara y se vuelva el reconocimiento (la comprensión) para un extraño. Amo tu ambición y tu capacidad para la decepción, y eso aún está tan vivo en ti como siempre.
¿Te acuerdas cuando intentaste enseñarme cómo andar en bicicleta cuando yo tenía nueve años? Habías venido a New Hampshire para el fin de semana, creo, en el verano en que habíamos ido ahí de vacaciones, y vestías tu traje de negocios. Me estabas enseñando cómo manejar la bicicleta y te caíste y yo ví tu cara entonces. Recuerdo la expresión en tu cara cuando te caíste. Yo tenía mi box Brownie y tomé la fotografía.
No estoy siendo claro. ¿Me entiendes?
Con amor, Dick.
Cuando él murió, en 1973, encontré esta carta guardada en el bolsillo interior del saco de su mejor traje, ese que nunca se puso.
Richard Avedon Portraits, libro de la exhibición en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, del 26 de septiembre de 2002 al 5 de enero de 2003. Fragmento final traducido por el blog Signos Vagabundos que agradece al fotógrafo Miguel Ángel "Mann" Manrique por mostrar y permitir la traducción.




Comentarios